Una asociación renacida en el corazón del Parque Nacional Cotapata
La Asociación de Productores Ecológicos Cotapata (APEC) ejecuta el proyecto «Promoviendo medios de vida sostenible y climáticamente inteligentes en el Parque Nacional ANMI Cotapata», gracias al apoyo del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF).

En la última semana de mayo ha nacido la primera nieta don Boris Moller, su única hija ha dado a luz a una hermosa y saludable bebé. Lleno de felicidad por esta noticia, ha transmitido su alegría con quienes tenían el gusto de compartir con él. Aparte de cumplir con el rol de su flamante título de abuelo, el señor Moller es el presidente de la Asociación de Productores Ecológicos Cotapata (APEC), un grupo que se dedica a la agroforestería y apicultura hace ya 15 años.
La APEC, al igual que muchas otras iniciativas productivas se vieron afectadas por las crisis politica, salubre y económica global que enfrentamos con el Covid-19, y lamentablemente pasaron de 140 productores a 20, lo cual disminuyó su actividad de gran forma. Sin embargo, después de estos cuatro años de escasa acción, con el proyecto «Promoviendo medios de vida sostenible y climáticamente inteligentes en el Parque Nacional ANMI Cotapata», implementado por Cáritas Coroico y financiado por el Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF), se ha vuelto a reactivar o como dice don Boris “mi wawita (bebé) ha nacido otra vez”.
Con la firma y compromiso de los representantes de APEC, se retomaron las actividades junto a 50 productores. Uno de los logros importantes de la implementación del proyecto es que el 44% de los productores participantes de la asociación son mujeres, y se espera un incremento. Fueron estas 21 mujeres las que impulsaron la participación de la APEC junto al Gobierno Autónomo Municipal de Coroico en la feria por el Día Mundial de las Abejas, donde trabajaron, vendieron e informaron a la población sobre la importancia de la agroecología.
Una de estas mujeres trabajadoras es doña Luz Aydé Ramírez, quien también forma parte del proyecto junto a su familia. Un día, mientras ellos trabajaban en el apiario, sin miedo destapó el núcleo, y mientras la gran población de abejas zumbaba con fuerza, ella no mostro nerviosismo o temor alguno, ella trabajaba junto a su esposo en el traslado de la colmena de la caja núcleo a la caja estándar. En este proceso, la abeja reina sobresalía entre las demás, alargada y con muchas abejas a su alrededor, «todas las demás en la colmena le obedecen, porque su misión es mantenerlos unidos» mencionó la ingeniera Silvia, miembro del equipo técnico del proyecto que brinda apoyo a las iniciativas, «igual que hacemos nosotras en nuestra casa” complementó doña Luz Aydé en referencia al importante rol cultural de las mujeres en las familias locales, una mujer como abeja reina.

Las capacitaciones y apoyo técnico brindado a los apicultores existentes y otros nuevos interesados han empezado a dar fruto en las distintas comunidades: Altovilla, Yavichuco, Huarinilla, Yucupi, Santa Rosa, Santa Ana y Charobamba, todas ubicadas en el Parque Nacional Área Natural de Manejo Integrado Cotapata, fortaleciendo y brindando mayor oportunidad a los productores que llevan adelante la agricultura ecológica dentro el municipio de Coroico. Como es el caso de doña Luz Aydé, quién nos comentó que ahora su deseo es tener más cajas y poder tener miel por salud de sus hijos y si hay mayor producción, crear un ingreso para sostener a su familia.
El conocimiento en manejo de sistemas agroforestales y apicultura, impartido por los agrónomos experimentados del equipo técnico del proyecto, ha sido clave para los éxitos logrados en el aprovechamiento sostenible en paisajes productivos para una fortalecida gestión territorial de esta área protegida. Estos profesionales, uno a uno, han cruzado ríos, senderos y montañas para visitar a cada productor, supervisando su labor, instalando apiarios y haciendo seguimiento a sus parcelas en planificaciones semanales.
Al inicio del proyecto, muchos apiarios se encontraban en condiciones inestables como, por ejemplo, el del presidente de APEC, don Boris, donde algunas abejas aún se encontraban en el núcleo, otras escaparon, y otras se hallaban con amenazantes hormigas. Ahora, con el apoyo de supervisión técnica brindada, se pudo refaccionar y mejorar las condiciones para el bienestar de las abejas y un ambiente apto para el trabajo de los apicultores. Gracias a estas mejoras, muchos productores se encuentran en proceso de certificación de su producción orgánica, lo que incrementa su valor en el mercado y contribuye al manejo sostenible de su producción y la conservación de la biodiversidad. Se espera que con estas y otras medidas a futuro, la APEC impulse a que otros productores de la zona apliquen medidas de producción sostenible lo que reducirá los impactos sobre la biodiversidad del parque.

Don Boris es un líder proactivo, que acompaña al equipo técnico del proyecto a casi todos los apiarios, mientras va tomando apuntes del proceso. Con su conocimiento de su oficio como carpintero, sueña con construir un centro de acopio para la asociación donde existan las herramientas necesarias para los productores y donde él pueda elaborar implementos como cajas estándar, nucleras y otros que requieren el trabajo en madera. “Animaría a la gente que se dedique al rubro agroecológico y en especial a las abejas, porque es un pequeño insecto, pero que da tan grandes beneficios a la humanidad… también animaría a otros productores que ingresen a la Asociación APEC, porque afortunadamente en esta gestión se está fortaleciendo mucho la organización, yo diría que hemos renacido” compartió don Boris.
La Pastoral Social Cáritas Coroico, con el apoyo del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF), junto a Conservación Amazónica – ACEAA como parte del Equipo Regional de Implementación en Bolivia, están causando un impacto significativo en la vida de los productores ecológicos del Parque Nacional Cotapata. En el aporte por la igualdad de género, con la alta participación de las mujeres en la asociación, al igual que el fortalecimiento de conocimiento y capacidades de muchos productores como es el caso de don Boris Moller, un ejemplo de cómo la supervisión técnica y la capacitación pueden mejorar las condiciones de las abejas que benefician nuestra biodiversidad local y la vida de los apicultores.
