Hotspot Andes Tropicales
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9 de septiembre de 2025

Restaurando bosques para conservar al águila real de montaña en Colombia

En los Farallones de Cali (Valle del Cauca), la Fundación Impulso Verde lidera un proyecto para conservar al águila real de montaña, especie en peligro de extinción. Con monitoreo, restauración de bosques, mujeres apicultoras y prácticas agroecológicas, las comunidades fortalecen la resiliencia del territorio y la vida silvestre, gracias al respaldo del CEPF, con fondos del gobierno de Canadá.

©Fundación Impulso Verde / Jornada de avistamiento del águila real en el predio del Danubio del DAGMA, 2025.

En el corazón del Hotspot Andes Tropicales, uno de los lugares más biodiversos del planeta, se eleva el majestuoso vuelo del águila real de montaña (Spizaetus isidori). Esta especie, catalogada como En Peligro (EN) por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), habita en los bosques andinos desde Venezuela hasta Argentina.

En Colombia, esta ave se encuentra en varias regiones. Por ejemplo, se le ubica en el Área Clave de Biodiversidad (KBA, por sus siglas en inglés) Farallones de Cali, donde necesita de grandes extensiones de bosque para sobrevivir. Sin embargo, su futuro está amenazado por la pérdida de hábitat y la caza ilegal.

Frente a este escenario, la Fundación Impulso Verde Kuaspue, con el apoyo del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF), con fondos del gobierno de Canadá, y el Fondo Patrimonio Natural, lidera el proyecto “Restauración comunitaria de bosques para reducir la deforestación en los Farallones de Cali”.

La iniciativa busca conservar la especie mediante monitoreo, restauración del paisaje, adopción de prácticas productivas sostenibles e implementación de un plan piloto para el control de una especie vegetal invasora: el helecho marranero. Su presencia altera la dinámica natural del ecosistema al obstaculizar el crecimiento de especies nativas.

©Giovanny Salas – DAGMA / Jornada de monitoreo del águila real de montaña en los Farallones de Cali, 2025.

Un territorio clave para el águila real

Una de las primeras acciones del proyecto fue la implementación de un plan de monitoreo que trajo buenas noticias: el avistamiento de un águila juvenil en la cuenca alta del río Cali.

Durante tres jornadas seguidas, en puntos estratégicos y con visión de 360°, lograron identificar individuos a distancias de entre 600 metros y 2 kilómetros. De esta forma, la iniciativa pudo distinguir juveniles y adultos por su plumaje, y confirmar la presencia de una pareja reproductiva. El proyecto también registró comportamientos de caza y defensa territorial, información clave para orientar la conservación.

“¡Fue emocionante! En el primer monitoreo logramos mapear rutas de vuelo y sitios de percha (lugares de descanso) gracias a la información recogida en las jornadas de socialización y a la articulación con autoridades ambientales”, relata Laura Rubio, bióloga y coordinadora del proyecto de la Fundación Impulso Verde.

El esfuerzo se apoya en una red de aliados como Parques Nacionales Naturales, la Asociación Calidris, el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (DAGMA) y la Fundación Humy, que aportó un ornitólogo para validar los registros. Ciencia, articulación institucional y saber local unidas en favor de la vida silvestre.

©Fundación Impulso Verde / Farallones de Cali, corregimiento Los Andes, 2025.

Mujeres, abejas y futuro

El proyecto también tiene rostro de mujer. A través de seis talleres de meliponicultura – crianza y manejo de abejas nativas sin aguijón–, las comunidades fortalecen el liderazgo femenino en la conservación y promueven el cuidado de polinizadores nativos. Aprender sobre abejas sin aguijón no solo favorece la polinización del bosque, sino que genera alternativas económicas sostenibles.

Estas acciones favorecen la restauración del territorio lo que, en consecuencia, beneficia directamente al águila real de montaña. “A mí me encantan las abejas meliponas porque son nativas del territorio y polinizan nuestras plantas locales. Están en peligro porque cada día desaparecen las plantas que visitan. Cuando la gente tala, prácticamente acaba con ellas”, explica Margarita Acosta, promotora socioambiental y apicultora de Impulso Verde.

Andrea Camacho, habitante de Pueblo Nuevo (corregimiento de Pichindé), agrega que “nosotros tenemos un emprendimiento con follajes. Sembramos variedad de plantas y, al mismo tiempo, las conservamos con las abejas. La invitación es a que nos concienticemos de que vivimos en un paraíso”.

La iniciativa también promueve la agroecología. A través de talleres, las familias aprenden a cuidar el suelo, prevenir plagas sin químicos y producir alimentos sanos. “Desde que empezamos el proyecto de huerta con Impulso Verde cosechamos todo orgánico y hacemos trueques con los vecinos”, señala Oscar Rivera, beneficiario en Peñas Blancas.

A la fecha, el proyecto ha incorporado a 15 personas en los talleres de agroecología y meliponicultura, con un 60% de participación femenina. Sumado a ello, 25 personas de Pueblo Nuevo, Quebrada Honda y Peñas Blancas han recibido capacitaciones en conservación, con énfasis en el águila real de montaña.

Ciencia aplicada al territorio

En los Farallones de Cali, el helecho marranero (Pteridium aquilinum) se ha convertido en un obstáculo para la regeneración natural del bosque. Su rápido crecimiento impide que los árboles nativos accedan a la luz, afectando la dinámica del ecosistema.

Para enfrentar esta amenaza, la Fundación Impulso Verde Kuaspue implementó un plan piloto en parcelas de 5×5 metros en Peñas Blancas y Pueblo Nuevo. Allí, líderes comunitarios evalúan la frecuencia de corte del helecho y el uso de cal para reducir la acidez del suelo. La medición de indicadores como cobertura, biomasa y regeneración natural durará hasta octubre de 2025, para definir técnicas más efectivas para afrontarla.

El plan incluye la siembra de 720 árboles nativos en predios beneficiarios de 2023, asegurando la continuidad del bosque andino.

Acerca del CEPF
El Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos es una iniciativa conjunta de la Agencia Francesa de Desarrollo, Conservación Internacional, la Unión Europea, la Fundación Hans Wilsdorf, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Gobierno de Canadá, el Gobierno de Japón y el Banco Mundial. En los Andes Tropicales, el programa es financiado por el Gobierno de Canadá a través de Asuntos Globales Canadá, con el propósito de fortalecer la sociedad civil en la conservación de la diversidad biológica.

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