Primera herramienta de conservación para el águila andina en Ecuador

La Fundación Cóndor Andino presentó el «Plan de Conservación del Águila Andina», el principal depredador aéreo del Corredor de Conectividad Sangay – Podocarpus (CCSP), en Ecuador. Así, el documento se convierte en la primera herramienta de conservación de esta especie, con cinco líneas de acción para enfrentar sus amenazas.
Entre marzo y abril, este socio del Fondo de Alianzas para Ecosistemas Críticos (CEPF) socializó el plan a través de once talleres para compartir su contenido e información sobre el águila andina. Asimismo, la Fundación Cóndor Andino ofreció estas capacitaciones en las mismas localidades que contribuyeron con su elaboración participativa.

Actores de la sociedad civil y del sector público
En los talleres, participaron personas de las comunidades, representantes de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD), el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica, ONG y la academia. Estos participantes recibieron la información recopilada a lo largo del proyecto sobre águila andina y las amenazas identificadas.
Además, en cada sesión la organización entregó material educativo a actores clave locales, para fortalecer sus acciones para la conservación de la especie.
Herramienta de conservación a todo nivel
Las acciones que plantea el plan son herramientas que permitirá a actores de todo nivel identificar medidas para atender las amenazas a la especie. Sin duda, es un avance importante para el cuidado del águila andina, pues podrán incluirlas dentro de sus planificaciones y herramientas de gestión.
La elaboración del plan forma parte del proyecto “Elaboración, Institucionalización e Implementación del Plan de Conservación del Águila Andina (Spizaetus isidori)”. Se trata de una iniciativa financiada por el CEPF, con el apoyo técnico y logístico de la Fundación Futuro Latinoamericano.
Sobre el CEPF
El Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF) es una iniciativa conjunta de La Agencia Francesa de Desarrollo, Conservación Internacional, la Unión Europea, la Fundación Hans Wilsdorf, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Gobierno de Canadá, el Gobierno de Japón, y el Banco Mundial. La meta fundamental es asegurar que la sociedad civil se dedique a conservar la diversidad biológica.
