Mujeres y hombres siembran esperanza tras los incendios en el sur de Ecuador
Durante cuatro meses, 250 personas lideraron la restauración ecológica del Bosque Protector Colambo Yacuri y del Parque Nacional Podocarpus, en Ecuador, tras los incendios del 2024. El trabajo fue posible gracias al proyecto de la Fundación Ecológica Arcoiris, socia del CEPF.

En 2024, los incendios forestales arrasaron con miles de hectáreas de bosque al sur de Ecuador. Sin embargo, donde antes solo quedaban cenizas y tierra carbonizada, hoy florece la esperanza. Unas 250 personas asumieron la tarea de devolverle vida al paisaje a través de un trabajo de cuatro meses, liderado por la Fundación Ecológica Arcoíris, en estrecha alianza con el Parque Nacional Podocarpus, los gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil.
Los esfuerzos transformaron más de 50 hectáreas de tierra herida en un manto verde que protege fuentes hídricas esenciales y reconstruye hábitats clave para la biodiversidad andina. Una transformación ecológica sin precedentes posible gracias al proyecto «Prevención y restauración de incendios forestales en el sur del Ecuador», implementado por la Fundación Ecológica Arcoíris con el apoyo estratégico del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF) y el financiamiento del Gobierno de Canadá.
Una labor coordinada para restaurar los daños de los incendios
Cada semana, desde febrero hasta mayo de 2025, mujeres, hombres, jóvenes y adultos mayores (en total 118 mujeres y 132 hombres), cargaban herramientas y plántulas nativas rumbo a las laderas más afectadas del Bosque Protector Colambo Yacuri y del Parque Nacional Podocarpus. «No fue solo plantar árboles”, recordó Miguel Rivera, de 65 años, quien participó en varias jornadas de reforestación. “Fue como curar a un ser querido, árbol por árbol”, añadió.
«Como mujer, liderar esta siembra me llenó de orgullo. Estamos dejando un legado verde para el futuro», afirmó Nicole Fernández, lideresa de la brigada Sembrando Vida, mientras contemplaba con emoción las primeras hojas nuevas que brotan sobre lo que antes era tierra quemada. Su testimonio refleja una verdad profunda: en este proceso de restauración ecológica, las mujeres no solo participan, sino que lideran, inspiran y transforman. Ahora se han convertido en guardianas del territorio y en referentes para las nuevas generaciones.

La selección de especies fue un ejercicio de sabiduría colectiva que unió el conocimiento ancestral con la ciencia moderna. «Elegimos cada árbol como quien elige un medicamento», explicó el ingeniero Pedro Álvarez. «El aliso para sanar los suelos, el romerillo para recuperar la biodiversidad, el guayacán para ofrecer sombra y refugio a la fauna. Estas 20 especies nativas son hoy los mejores aliados contra la erosión y los futuros incendios», explicó.
La esperanza renace al sur de Ecuador
Los 5.800 árboles plantados representan mucho más que cifras: son una estrategia viva de resiliencia climática.
Esta hazaña colectiva trascendió la simple reforestación. Cada árbol ha sido un mensaje de esperanza frente a las amenazas que acechan las Áreas Clave de Biodiversidad del hotspot andino. Las más de 50 hectáreas restauradas se proyectan ahora como grandes esponjas naturales que capturan agua, regulan el clima local y tejen corredores biológicos donde la vida silvestre resurge.

El milagro verde del sur del Ecuador demuestra que ningún incendio es capaz de quemar la esperanza cuando las comunidades se unen. Este renacer forestal, tejido con las manos callosas de campesinos, el entusiasmo de jóvenes y la sabiduría de mujeres lideresas, es una invitación al mundo. Es posible sanar las heridas de la Tierra y legar a nuestros hijos paisajes más verdes, aguas más limpias y futuros más esperanzadores.
Acerca del CEPF
El Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos es una iniciativa conjunta de La Agencia Francesa de Desarrollo, la Conservación Internacional, la Unión Europea, la Fundación Hans Wilsdorf, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Gobierno de Japón y el Banco Mundial. El programa del CEPF en los Andes Tropicales está financiado por el Gobierno de Canadá a través de Asuntos Globales Canadá. La meta fundamental es asegurar que la sociedad civil se dedique a conservar la diversidad biológica.
