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27 de marzo de 2026

Lo que queda después del proyecto: Capacidades, guías y rutas más seguras en Cotapata

Una experiencia en Cotapata (Bolivia) muestra cómo la formación, la interpretación y el trabajo con actores locales pueden mejorar la gestión del turismo en áreas protegidas.

Tunqui – Marcelo Arze – BIOTA

En un país donde la conservación y el turismo comunitario enfrentan desafíos estructurales, el proyecto “Ecoturismo con Equidad de Género para Enfrentar Amenazas en Cotapata, Bolivia”, implementado por el Centro de Estudios en Biología Teórica y Aplicada (BIOTA) con apoyo de Conservación Amazónica – ACEAA y el Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF), se convirtió en un espacio para experimentar nuevas formas de fortalecer la gestión de las áreas protegidas. 

Cotapata, ubicada a menos de dos horas de La Paz, es un área protegida estratégica en los Yungas paceños. Su cercanía urbana la convierte en un destino muy visitado, pero también en un territorio que enfrenta presiones crecientes y una demanda turística que históricamente ha superado la capacidad de gestión en sus senderos. 

Desde el inicio del proyecto, el equipo identificó un desafío recurrente en muchas áreas protegidas del país: la falta de personas formadas, herramientas interpretativas actualizadas y  materiales que apoyen la gestión del uso público. En ese contexto, la apuesta fue clara: concentrar el esfuerzo en formación intensiva y en la creación de instrumentos interpretativos duraderos.

Capacidades que se multiplican

Uno de los pilares más sólidos de la intervención fue el proceso formativo de más de 250 horas, dirigido a guías locales, emprendedores turísticos y guardaparques. Aunque aún es temprano para medir su impacto completo, lo cierto es que estas capacidades instaladas no se perderán. Por el contrario, permitirán que los participantes transmitan lo aprendido a otros actores locales, promoviendo un proceso de capacitación horizontal que multiplica el alcance del proyecto sin costos adicionales. 

Varios de los participantes ya han comenzado a replicar contenidos o a acompañar a nuevos interesados, demostrando que la formación, cuando se basa en experiencias prácticas y trabajo de campo, tiene efectos de largo aliento.

Herramientas para interpretar el territorio

Avistamiento de fauna – Marcelo Arze – BIOTA

Una segunda contribución fundamental del proyecto fue la elaboración de tres guías de interpretación para rutas turísticas específicas, junto con una guía general de interpretación del área protegida. Estas guías no solo complementan la formación impartida, sino que se convierten en herramientas permanentes para mejorar la operación turística.

Permiten que nuevos guías, e incluso los guardaparques, dispongan de contenidos claros, actualizados y pedagógicos para construir relatos coherentes sobre geología, ecología, fauna, cultura y paisajes del área. También funcionan como un insumo inicial para quienes deseen iniciarse en el guiado, fortaleciendo así la continuidad del proceso y la profesionalización de la actividad turística en Cotapata.

La guía general del área protegida, en particular, es una herramienta de gran valor institucional. Sintetiza los elementos centrales del patrimonio natural y cultural de Cotapata, organiza mensajes clave de conservación y facilita la construcción de narrativas interpretativas para visitantes nacionales y extranjeros. Su utilidad va más allá del guiado: contribuye al ordenamiento del uso público, ofrece un marco para actividades educativas y promueve un sentido de apropiación del área protegida.

Señalización para orientar y mejorar la experiencia

En paralelo, el proyecto desarrolló e instaló un sistema de señalización vial e interpretativa, un componente que mejora de forma práctica la experiencia del visitante y que permanecerá por varios años. 

A diferencia de iniciativas previas, esta señalización incorpora códigos QR que permiten descargar información adicional directamente desde los letreros. Con ello, los visitantes pueden acceder a contenidos sobre seguridad, rutas, biodiversidad y recomendaciones ambientales sin depender de señal de internet móvil o de materiales impresos. 

Este enfoque tecnológico, accesible y económico ofrece una alternativa moderna que facilita la orientación en el territorio y complementa el trabajo de los guías y del personal del área protegida.

Aprendizajes y un camino que continúa

Revisión y proyección de rutas en Cotapata – Marcelo Arze – BIOTA

La participación activa de los guardaparques en la instalación de la señalización fue uno de los aspectos más valiosos del proceso. Este involucramiento no solo fortaleció sus capacidades técnicas, sino que generó un sentido de apropiación sobre las herramientas interpretativas. Tener personal formado y comprometido aumenta la probabilidad de que el sistema sea mantenido, ampliado y adaptado con el tiempo.

Aunque aún no es posible medir el éxito final del proyecto, ni sería responsable hacerlo en una etapa tan temprana, sí es posible reconocer que dejó elementos sólidos: personas mejor preparadas, materiales interpretativos que quedarán en el territorio por años, rutas turísticas mejor ordenadas, herramientas tecnológicas modernas, y un conjunto de aprendizajes que pueden servir de base para nuevas iniciativas en Bolivia y la región andina.

Entre esos aprendizajes destacan algunos puntos clave:

  • La capacidad humana es la inversión más sostenible: cuando las personas adquieren conocimientos, el impacto continúa aunque el proyecto haya cerrado. 
  • Las herramientas interpretativas, como las guías y la señalización con QR, son esenciales para ordenar el uso público y mejorar la experiencia turística de forma inmediata. 
  • La combinación de formación e interpretación permite crear procesos acumulativos, donde cada actor local se convierte en multiplicador del conocimiento. 
  • El involucramiento del personal del área protegida es decisivo para garantizar continuidad y coherencia en la gestión del turismo.

El proyecto implementado demuestra que incluso en un contexto de recursos limitados es posible sentar bases duraderas para fortalecer la gestión de un área protegida. Estos aprendizajes representan un punto de partida: una invitación a seguir construyendo capacidades, a profundizar en la interpretación ambiental y a continuar impulsando modelos de turismo sostenible que aporten tanto a la conservación de la biodiversidad como al bienestar de las comunidades locales.

Más que resultados inmediatos o indicadores cuantificables, lo que deja este proyecto son capacidades humanas e institucionales que permanecerán en el territorio y que seguirán generando impacto mucho después de concluida la intervención.

Redactado por: Marcelo Arze, Coordinador del proyecto

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