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12 de diciembre de 2025

La Magnolia mahechae, declarada árbol emblemático de La Cumbre en Colombia

La Fundación Ecovivero, desde el Bosque de San Antonio/Km18, ha impulsado hitos como la declaratoria de la Magnolia mahechae como árbol emblemático del municipio de La Cumbre. Su proyecto ha combinado ciencia, conservación y liderazgo femenino en un territorio estratégico del Hotspot Andes Tropicales.

© Fundación Ecovivero / Declaración de Magnolia mahechae como árbol emblemático del municipio de La Cumbre, Valle del Cauca.

Las magnolias son gigantes verdes que pueden alcanzar los 35 metros de altura, lo que equivale aproximadamente a un edificio de diez pisos. Admiradas por su belleza y por sus servicios ecosistémicos —oxígeno, agua, refugio para la fauna y equilibrio climático—, están bajo amenaza por la deforestación, tala indiscriminada y pérdida de su hábitat.

Frente a ello, la Fundación Ecovivero emprendió el proyecto «Conservación de plantas y empoderamiento de mujeres en el Bosque San Antonio/Km18, Colombia», una iniciativa que combina ciencia, conservación y liderazgo femenino. El proyecto es financiado por el Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF), el gobierno de Canadá y el respaldo del Fondo Patrimonio Natural.

Como resultado de un trabajo constante, disciplinado y comprometido con la naturaleza, la iniciativa de la Fundación Ecovivero, de la mano con organizaciones públicas, privadas y la comunidad, fue vital para que la Magnolia mahechae fuera declarada, por medio de Acuerdo Municipal, especie emblemática del Municipio de La Cumbre, en el Valle del Cauca, Colombia.

“Llevamos varios años trabajando por la biodiversidad de este territorio y en especial por esta especie que está en peligro de extinción. Lograr que la Alcaldía y el Concejo dieran este paso nos llena de orgullo y esperanza”, expresó María Angélica Villa, coordinadora del proyecto.

© Fundación Ecovivero / Capacitación estructurada en buenas prácticas de vivero. Presentación de Propuestas de negocio sostenible.

La Magnolia mahechae, gigante en riesgo

La iniciativa tenía una meta clara, ambiciosa e inspiradora. Buscaba proteger especies emblemáticas de magnolias y abrir espacios de liderazgo para mujeres rurales que se forman como investigadoras y guardianas de la biodiversidad.

En Colombia, la mayoría de magnolias están en peligro de extinción (EN) debido al uso de su madera y la transformación de los bosques. En el Bosque de San Antonio, hay una atención particular sobre la Magnolia mahechae (almanegra), priorizada por su importancia ecológica y sobre la Magnolia henaoi, conocida como hojarasco de Henao, confirmada en la región tras una colecta realizada hace más de 20 años.

Los investigadores de Ecovivero, en colaboración con comunidades locales, registraron 10 individuos de Magnolia henaoi. En total, recolectaron y sembraron más de 700 semillas de magnolias y especies asociadas como parte de una estrategia doble: conservación in situ —en el propio bosque— y ex situ, a través de viveros y jardines botánicos.

Entre las acciones simbólicas de la iniciativa figuró la entrega de dos plántulas de Magnolia mahechae al Jardín Botánico de Bogotá, bajo el compromiso de garantizar su cuidado a largo plazo.

© Fundación Ecovivero / Jornada de trabajo para colecta de semillas de plantas amenazadas dentro del KBA Bosque San Antonio/Km 18.

Ciencia con rostro femenino

Si bien los avances técnicos han sido fundamentales, el proyecto ha marcado un hito debido a la aplicación de un enfoque de género. La Fundación reconoció las brechas que enfrentaron las mujeres de las zonas rurales, quienes ahora han encontrado la oportunidad para liderar procesos de conservación social y financieramente sostenibles.

Así lo demuestran cuatro jóvenes mujeres de la comunidad del Bosque San Antonio/Km18, quienes recibieron capacitaciones y certificación en trabajo seguro en altura y técnicas de ascenso a árboles para investigación biológica. Con arnés y cuerda, escalan los troncos de estos gigantes y alcanzan las copas, donde descubren flores, frutos y semillas que alimentan microecosistemas enteros.

La imagen de mujeres escalando magnolias resume la esencia del proyecto: subir hasta las copas, descubrir sus secretos y conquistar espacios históricamente negados. Como los árboles que se elevan sobre el bosque, ellas encarnan fuerza, resiliencia y la capacidad para sostener vida.

© Fundación Ecovivero / Formación en técnicas de acceso seguro al árbol y taller básico de trepa de árboles.

Testimonios de conservación

“Cada escalada nos revela a la magnolia como un universo lleno de vida. Es un sobreviviente milenario que sostiene aves, insectos y plantas que dependen de él”, explica Yarith Albán, del municipio de Yumbo. “Conservar no es solo proteger un árbol, es abrir caminos hacia el cuidado sostenible de la biodiversidad y nuestra propia autonomía”, agrega.

Entre tanto, Valentina Galíndez, del municipio de Dagua afirma que “el mayor aprendizaje ha sido comprender cómo cada especie del bosque está conectada. Conservar una magnolia es conservar todo el hábitat que la sostiene”. Estas voces confirman que la conservación no es únicamente un asunto de ciencia, sino también de justicia social y equidad de género.

Además, diez personas —ocho mujeres y dos hombres— recibieron formación en buenas prácticas de vivero, para reproducir y cuidar especies nativas con fines de restauración. A ello se suma la asesoría de una experta en género, Natalia Cortina, quién lideró talleres de sensibilización, elaboró herramientas de diagnóstico y actualizó la política de género de la Fundación, garantizando que este enfoque se convierta en un pilar transversal de las acciones futuras.

Logros que trascienden el bosque

Junto a la declaración de la Magnolia mahechae como árbol emblemático, el proyecto elaboró un mapa de coberturas de la tierra del Bosque de San Antonio. Este insumo permitirá orientar de manera más precisa los procesos de restauración y uso sostenible del territorio.

Los resultados alcanzados hasta ahora son muestra de que es posible articular la investigación botánica con el fortalecimiento comunitario y la incidencia política. El Bosque de San Antonio/Km18 va en camino a consolidarse como un laboratorio vivo donde la ciencia se entrelaza con la educación, el enfoque género y la gobernanza.

El desafío ahora es sostener estos logros en el tiempo: consolidar viveros comunitarios, fortalecer la participación activa de las mujeres y avanzar en políticas locales que protejan no solo a las magnolias, sino también al mosaico de vida que depende de ellas. Al final, hablar de magnolias es también hablar de mujeres. En el Bosque de San Antonio, ambas se entrelazan como símbolos de resiliencia, esperanza y futuro.

Acerca del CEPF
El Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos es una iniciativa conjunta de La Agencia Francesa de Desarrollo, la Conservación Internacional, la Unión Europea, la Fundación Hans Wilsdorf, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Gobierno de Japón y el Banco Mundial. El programa del CEPF en los Andes Tropicales está financiado por el Gobierno de Canadá a través de Asuntos Globales Canadá. La meta fundamental es asegurar que la sociedad civil se dedique a conservar la diversidad biológica.

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