Guardianas del Bosque: Mujeres indígenas lideran conservación en Pilón Lajas
El Consejo Regional T’simane Mosetene continúa un ambicioso proyecto con el apoyo del CEPF y la organización WCS Bolivia. La iniciativa busca reducir las amenazas a la biodiversidad en 400 mil hectáreas y empoderar a las mujeres indígenas como guardianas del bosque. Para ello, busca fortalecer la gestión territorial compartida, empoderar a mujeres y jóvenes, y fomentar la sostenibilidad financiera y la comunicación.

Por: Natalia Gil – ACEAA
En el corazón de Bolivia, donde las montañas nevadas de los Andes se funden con la Amazonía, los pueblos indígenas T’simane, Mosetene y Tacana enfrentan una lucha constante por la defensa de su territorio: la Reserva de la Biósfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas.
Este territorio tiene la doble categoría de Reserva de la Biosfera a cargo del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP) y territorio indígena a cargo del Consejo Regional T’simane Mosetene (CRTM). Además, abarca cerca de 400 mil hectáreas de bosques en excelente estado de conservación y es hogar de una biodiversidad única, así como de culturas profundamente conectadas con la naturaleza.
Sin embargo, esta riqueza natural y cultural está bajo amenaza. La minería ilegal, los incendios forestales, la expansión de infraestructuras y los asentamientos no autorizados arriesgan no solo el ecosistema, sino los medios de vida y la identidad de sus habitantes.

Frente a este panorama, el CRTM ha asumido un rol protagónico en la defensa de su territorio. Para ello, esta dando continuidad a un ambicioso proyecto con el apoyo del Fondo de Alianzas para Ecosistemas Críticos (CEPF) y el acompañados por la organización WCS Bolivia.
Su objetivo es reducir las amenazas a la biodiversidad y empoderar a las mujeres indígenas, fortaleciendo la gobernanza territorial y promoviendo medios de vida sostenibles.
Un enfoque integral para la conservación
El proyecto se articula en torno a tres ejes estratégicos. Estos son el fortalecimiento de la gestión territorial compartida; el empoderamiento de mujeres y jóvenes; y la sostenibilidad financiera y comunicación.
El primero involucra una estrecha coordinación entre el SERNAP y CRTM. A través de este eje, se han intensificado los patrullajes del cuerpo de protección compuesto por guardaparques y representantes comunitarios. Además, vienen organizándose capacitaciones para mejorar su capacidad de respuesta ante incendios forestales, y para controlar y denunciar actividades ilegales, como la minería aurífera.

Por el segundo eje se ha priorizado la formación en liderazgo, derechos indígenas y sostenibilidad. Las mujeres de cuatro comunidades han iniciado emprendimientos productivos. Unas producen aceites esenciales y frutos amazónicos deshidratados y otras, prestan servicios de alimentación a turistas. Esto genera ingresos y mejoran la seguridad alimentaria local.
Y por el tercer eje, se está identificando la adaptación de instrumentos de financiamiento sostenible y la distribución justa de beneficios. Además, se vienen fortaleciendo las capacidades de comunicación del CRTM, integrando el enfoque de género en sus operaciones.
Mujeres al frente de la conservación
Uno de los logros más inspiradores del proyecto es el protagonismo que han asumido las mujeres indígenas. Por ejemplo, el CRTM se encuentra actualmente representado por una ejemplar mujer, la lideresa Magaly Tipuni.
Con el apoyo de sus comunidades, han construido plantas artesanales para la extracción de aceites esenciales que ya están siendo comercializados y son de excelente calidad. Este proceso mejora sus economías familiares y, a la vez, refuerza su rol como guardianas del bosque y de su territorio.
Estas iniciativas están alineadas con el «Plan de Manejo y Plan de Vida de la Reserva». Se trata de un documento estratégico elaborado por el CRTM y el SERNAP, que guía la gestión sostenible del territorio y la conservación de su biodiversidad.

Impacto regional y global de un modelo de esperanza
El enfoque del proyecto trasciende lo local. Al conservar los bosques de Pilón Lajas, protege una de las mayores reservas de carbono y fuentes de agua dulce del planeta. Además, se promueve el consumo responsable de productos de origen indígena y sostenible, generando conciencia sobre la importancia de mantener los bosques en pie.
Esta iniciativa demuestra también que la conservación efectiva es posible cuando se reconoce y fortalece el liderazgo indígena, especialmente el de las mujeres. En un contexto de múltiples amenazas, los pueblos T’simane, Mosetene y Tacana están construyendo un modelo de desarrollo en armonía con la naturaleza, basado en el conocimiento ancestral, la organización comunitaria y la innovación local.
Acerca del CEPF
El Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos es una iniciativa conjunta de la Agencia Francesa de Desarrollo, Conservación Internacional, la Unión Europea, la Fundación Hans Wilsdorf, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Gobierno de Canadá, el Gobierno de Japón y el Banco Mundial. En los Andes Tropicales, el programa es financiado por el Gobierno de Canadá a través de Asuntos Globales Canadá, con el propósito de fortalecer la sociedad civil en la conservación de la diversidad biológica.
