Emprendedores locales impulsan una ruta para la conservación en Cotapata
El Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Cotapata, en Bolivia, demuestra que cuando se reconoce y articula la diversidad de actores, el ecoturismo puede convertirse en un motor real para la conservación y el bienestar local.

Los procesos de turismo en áreas rurales, y especialmente en áreas protegidas, han tendido a centrarse en la creación de iniciativas comunales organizadas. Estos modelos buscan que una parte significativa de la comunidad estructure y administre los servicios turísticos del territorio. Sin embargo, alcanzar consensos, objetivos comunes y una gobernanza sólida requiere de tiempo, acompañamiento y recursos. En los casos en que el tiempo o el financiamiento de los proyectos no es suficiente, las iniciativas corren el riesgo de fragmentarse y perder continuidad.
Debido a su cercanía inmediata a la ciudad de La Paz, en Bolivia, y por la dinámica de sus pobladores —una parte residente permanente en las comunidades y otra que habita en la ciudad y regresa periódicamente para actividades agrícolas—, el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (PN-ANMI) Cotapata representa un desafío incluso mayor para promover procesos turísticos basados en la conservación. La complejidad social y territorial dificulta estructurar un proyecto comunal tradicional; sin embargo, esto también representa una oportunidad estratégica.
Emprendimientos que generan desarrollo sostenible en Cotapata
Un análisis al PN-ANMI Cotapata evidencio que más de 40 emprendimientos privados de diverso tamaño se han instalado en la zona media y baja del área protegida. Estos van desde hoteles hasta alojamientos básicos, áreas de camping, propuestas de senderismo, actividades de aventura, opciones gastronómicas distintas a la oferta masiva habitual y un creciente interés por el ecoturismo, así como la observación de aves. Este mosaico de actores privados representa una base fértil para un modelo innovador de destino turístico sostenible.
En ese contexto, surgió el proyecto «Ecoturismo con Equidad de Género para Enfrentar Amenazas a la Biodiversidad en el Parque Nacional Cotapata», implementado por BIOTA, con el apoyo del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF), el gobierno de Canadá y Conservación Amazónica – ACEAA.
La iniciativa ha mostrado que es posible construir una nueva forma de gestión turística, basada en emprendedores individuales, no necesariamente articulados en estructuras comunales, pero capaces de trabajar bajo una visión compartida. El proyecto impulsó formación, articulación y fortalecimiento para consolidar a Cotapata como un destino ecoturístico competitivo, sostenible y ligado a la biodiversidad.

El patrimonio natural como potencial turístico
Cotapata posee condiciones excepcionales. Tiene un mercado potencial de casi 2 millones de habitantes del área metropolitana de La Paz, y está ubicado en el corredor turístico más transitado del país. Así, puede convertirse en el barco insignia del ecoturismo boliviano.
Su pequeña extensión, comparación con otros parques, concentra una diversidad extraordinaria: bosques nublados, ecosistemas interandinos, selvas yungueñas y un patrimonio biológico notable. A ello hay que sumarle su doble identidad turística: desde rutas prehispánicas de senderismo interpretativo hasta el famoso descenso en bicicleta por el “Camino de la Muerte”.
Para BIOTA, trabajar con emprendedores enfocados en distintos segmentos del mercado ha permitido posicionar colectivamente al PN-ANMI Cotapata como un destino de ecoturismo. Un proceso que ha ayudado a transformar intereses individuales en beneficios comunes vinculados a la conservación, a la vez que contribuye al incremento de los ingresos para la población local.

El ecoturismo, una alternativa poderosa
Si bien aún es temprano para medir el impacto final, los resultados iniciales son alentadores. Las reflexiones de los participantes en las capacitaciones muestran una tendencia clara: existe una creciente voluntad de apostar por el ecoturismo como alternativa frente a actividades extractivas descontroladas —como la minería— o la expansión agrícola para el cultivo de coca.
Los actores locales ven en el turismo una vía de desarrollo que protege la naturaleza y, al mismo tiempo, potencia las capacidades y fortalezas individuales de quienes prestan servicios.
Acerca del CEPF
El Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos es una iniciativa conjunta de La Agencia Francesa de Desarrollo, la Conservación Internacional, la Unión Europea, la Fundación Hans Wilsdorf, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Gobierno de Japón y el Banco Mundial. El programa del CEPF en los Andes Tropicales está financiado por el Gobierno de Canadá a través de Asuntos Globales Canadá. La meta fundamental es asegurar que la sociedad civil se dedique a conservar la diversidad biológica.
