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5 de diciembre de 2025

Acciones que conservan al águila andina, guardiana de los Andes Tropicales

La Fundación Cóndor Andino lidera un proyecto en tres corredores de conservación en Ecuador para resguardar a esta especie, una de las aves más grandes y amenazadas en Sudamérica. Desde la reducción de conflictos hasta la creación de redes, los esfuerzos permiten cuidar al águila andina, guardiana del Hotspot Andes Tropicales.

© Jaime Culebras – Fundación Cóndor Andino / Águila Andina (Spizaetus isidori) adulta.

En los bosques montanos de Ecuador, las acciones para conservar al águila andina (Spizaetus isidori) han tomado vuelo. Ya son 18 las familias que han transformado su relación con esta especie, a través de la instalación de gallineros protegidos, zonas seguras de pastoreo y medidas para evitar ataques. Así, las comunidades han aprendido a vivir en armonía con una de las aves rapaces más grandes y amenazadas de Sudamérica.

Estas acciones, que involucraron a cerca de 300 personas, entre mujeres, jóvenes y autoridades en Ecuador, formaron parte del proyecto «Conservando el Águila Andina en Ecuador», ejecutado por la Fundación Cóndor Andino, con apoyo del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF) y el gobierno de Canadá.

La iniciativa abarcó tres corredores de conservación: Sangay–Podocarpus, Áwa–Cotacachi–Illinizas y Nororiental. Estos son los territorios donde el águila andina aún encuentra refugio entre los bosques nublados.

Reducir conflictos para cuidar al águila andina

Con el objetivo de disminuir los conflictos con las comunidades a causa de ataques contra animales domésticos menores, una de las primeras amenazas para el águila andina, la Fundación implementó pequeños proyectos piloto.

Cada intervención combinó conocimiento técnico y sabiduría local, armando gallineros protegidos, mallas y cintas reflectivas, zonas de pastoreo cubiertas y árboles frutales que actúan como barreras naturales. Esto benefició directamente a 18 familias de seis comunidades en los tres corredores antes mencionados.

Pero esto solo fue el punto de partida, ya que el objetivo es que sean replicados por otros actores locales, como en el caso del Gobierno Autónomo Descentralizado de San Juan Bosco, que se comprometió a ampliar la iniciativa en 2026 y beneficiar a más familias del sector.

© Jaime Culebras-Baeza – Fundación Cóndor Andino / Aves de corral pastando bajo la cobertura de plantas frutales.

Más conocimiento, mejor cuidado

El proyecto también dedicó esfuerzos a capacitar a más de 80 personas, entre guardaparques, técnicos ambientales y organizaciones locales en registro de información del águila andina y cómo atender de forma efectiva casos de conflicto. Sumado a ello, a través de charlas y actividades, la iniciativa compartió información sobre la importancia ecológica de esta especie y su conservación a más de 200 personas.

Estos espacios han permitido derribar mitos asociados al águila andina y promover prácticas de convivencia basadas en el respeto y la valoración de la fauna silvestre.

Durante todas las actividades hubo énfasis en promover la participación inclusiva y el enfoque de género. Si bien alcanzar la equidad plena en zonas rurales todavía es un desafío, el proyecto fomentó la presencia de mujeres en los talleres, ofreciendo también espacios educativos para niñas, niños y adolescentes.

Una red para conservar al águila

La iniciativa también dio un paso más allá de las fronteras, conformando la Red de Conservación del Águila Andina, una alianza regional que une a investigadoras, investigadores y organizaciones de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina. Esta red nace con el objetivo de compartir experiencias, resultados científicos y estrategias de manejo comunitario, consolidando un esfuerzo continental por la supervivencia de esta especie.

«Las personas, los productores, ganaderos sintieron el interés por conservar esta especie. El proyecto ha beneficiado a las comunidades y las personas que vivimos en la parroquia Chigüinda», afirmó Nelson Illescas, presidente del GAD Parroquial de Chigüinda.

El proyecto va más allá de la conservación de una especie: representa un cambio en la forma en que las comunidades ven y se relacionan con la naturaleza. Las familias que participaron de los talleres y capacitaciones son ejemplo de que es posible producir, convivir y proteger al mismo tiempo.

El águila andina, guardiana de los cielos de los Andes tropicales, simboliza el equilibrio de los bosques. Su conservación no solo asegura el futuro de una especie, sino también el de las comunidades que han aprendido a verla no como enemiga, sino como aliada.

Acerca del CEPF
El Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos es una iniciativa conjunta de La Agencia Francesa de Desarrollo, la Conservación Internacional, la Unión Europea, la Fundación Hans Wilsdorf, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Gobierno de Japón y el Banco Mundial. El programa del CEPF en los Andes Tropicales está financiado por el Gobierno de Canadá a través de Asuntos Globales Canadá. La meta fundamental es asegurar que la sociedad civil se dedique a conservar la diversidad biológica.

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