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21 de diciembre de 2020

Socio de CEPF apoya a los miembros de la comunidad en sus esfuerzos por salvar un bosque de montaña

Jaime Hoyos en el invernadero de su familia.
© Jaime Hoyos Asoagroambiental Santa Clara

(Texto traducido. Revisa la nota original en la web de CEPF) El viaje para proteger el bosque de montaña de Colombia conocido como Serranía El Pinche comenzó cuando miembros de tres aldeas locales vieron su tierra transformarse, y no para mejor. 

Close-up of small green-and-black bird on tree limb.
Frailecillo de garganta (Eriocnemis isabellae)
© David Angulo

Ubicado en las montañas del suroeste del país, esta Área Clave de Biodiversidad (ACB) cuenta con unas 350 especies de aves (el 18% del total del país) así como numerosas especies de anfibios, mariposas y flores. Sin embargo, a pesar de su ubicación remota, la invasión de plantaciones de coca, así como la tala y la pesca no reglamentada, estaban dañando el ecosistema y los recursos naturales de los que dependía la gente local.

Por lo tanto, los miembros de la comunidad delimitaron su propia área de conservación y luego visitaron a sus vecinos para explicarles por qué proteger la naturaleza tenía sentido.

Fueron convincentes: ese pequeño grupo se ha convertido en una red de 20 comunidades locales, y la antigua tierra protegida definida informalmente ahora se reconoce como una reserva forestal de protección regional de 7.256 hectáreas, una de las que los productores de coca generalmente respetan las fronteras porque forman parte de acuerdos comunitarios con normas y sanciones establecidas.

Close-up of delicate purple-and-orange flower.

Una nueva especie de Besleria descubierta en la Serranía El Pinche.
© Jhon Alexander Sánchez Taborda

La red comunitaria trabaja junto con la Fundación Ecohabitats, socia de CEPF, así como con la Asociación Agroambiental Serranía El Pinche y el gobierno regional. Así, Ecohabitats ha ayudado a establecer maneras para que la gente local obtenga un ingreso que no implique dañar el medio ambiente. “No es sólo una oportunidad para salvar la vida silvestre; es una oportunidad para aquellos que buscan cambiar sus vidas”, dijo la Directora Ejecutiva de Ecohabitats, Liliana Patricia Paz. De hecho, tras el acuerdo de paz de 2016, la organización capacitó a miembros de la comunidad, incluidos muchos ex combatientes, en el monitoreo de aves.

Además de proporcionar medios de vida alternativos, Ecohabitats está ayudando a los agricultores a prepararse para el cambio climático. Los invernaderos especialmente diseñados les permiten producir alimentos en períodos de lluvia seca o intensa, con un uso eficiente del agua para el riego y con la producción de fertilizantes orgánicos. Las familias producen suficientes productos orgánicos para sí mismas, pero también para vender con fines de lucro. Además, se han establecido cinco fondos de ahorro y crédito, lo que permite a 40 familias aprovechar nuevos recursos económicos a través de incentivos para la conservación.


Miembro de la comunidad con la nueva estufa ecológica de su casa. © Luis A. Ortega, Fundación Ecohabitats

Se han instalado estufas ecoeficientes en 15 hogares, no sólo reduciendo la demanda de leña, sino también mejorando la salud de las mujeres, que hacen la mayor parte de la cocina. Asimismo, se están tomando medidas finales para proteger a más del doble de la superficie del Bosque De Protección Regional de la Serranía del Pinche a 19.186 hectáreas.

Los éxitos del proyecto continúan, aunque sigue existiendo un trasfondo de disturbios políticos en el país. Ahora, la pandemia COVID-19 está presentando un obstáculo adicional con respecto a la accesibilidad del personal de la organización a la zona limitada.

Sin embargo, Ecohabitats se compromete a continuar sus esfuerzos en apoyo de la protección de Serranía El Pinche. “Hay un creciente compromiso de las comunidades locales para conservar Serranía El Pinche a pesar de las difíciles condiciones de vida que enfrentan”, dijo Paz. “Su determinación, así como la importancia de la KBA en conectar los bosques altos y bajos y en albergar especies endémicas, es lo que nos motiva a continuar nuestro trabajo”.

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